Ahora que se acerca la Noche de Muertos, vale la pena voltear a ver a quienes guardaron la música de la región. En la Tierra Caliente, la del río Balsas, el violín ha sido el instrumento de los maestros. Dos de ellos nacieron en el lado guerrerense: Juan Reynoso Portillo y J. Natividad Leandro Chávez, "El Palillo".
Dos maneras de tocar la misma tierra
Según la revista Generación Anáhuac, de la Universidad Anáhuac, la región de Tierra Caliente abarca partes del Estado de México, Michoacán, Guerrero, Colima y Jalisco. Y no se toca igual en todos lados.
- En Michoacán manda el conjunto de arpa grande: arpa, guitarra, vihuela y violín. Los géneros más populares son la valona, el son y el jarabe.
- En Guerrero el conjunto lleva guitarras, violines y tamborita, y se tocan sones, gustos, malagueñas y minuetos.
De ese segundo mundo, el guerrerense, vienen los dos violinistas de esta historia.
Juan Reynoso, "El guachito de Santo Domingo"
La Secretaría de Cultura recordó su historia en 2017, cuando habría cumplido 105 años. Juan Reynoso nació el 24 de junio de 1912 en Santo Domingo, municipio de Coyuca de Catalán, Guerrero, y murió el 18 de enero de 2007 en Michoacán. Tocó toda su vida la música tradicional de la Tierra Caliente.
Empezó de niño. Hacia los seis años tocaba a escondidas un violín de juguete, y fue la gente del pueblo la que le pidió a su padre que le comprara uno de verdad. A los diez años ya lo contrataban para fiestas familiares y reuniones políticas. Su maestro fue el violinista y compositor J. Isaías Salmerón, quien le puso el apodo de "El guachito de Santo Domingo".
El musicólogo Raúl Eduardo González Hernández, citado por la dependencia, describe su sonido como dulce y virtuoso, y destaca su capacidad para tocar dos cuerdas a la vez en la música de baile. A Reynoso también le decían "El Paganini de Tierra Caliente", aunque, según González Hernández, ese nombre se escogió por razones comerciales.
Reynoso conocía cerca de dos siglos de música de la región: sones, gustos, valses, marchas y música fúnebre. Compuso alrededor de 30 piezas; las más conocidas son "El Guachito" y "Santo Domingo". El investigador estadounidense Paul Anastasio grabó y transcribió su obra. En 1997 recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes. Su legado lo sigue tocando su alumno Serafín Ibarra.
"El Palillo", el violín de Ajuchitlán
J. Natividad Leandro Chávez nació el 8 de septiembre de 1930 en Ajuchitlán del Progreso, Guerrero, según el perfil que le dedicó Generación Anáhuac. Dirigía el Conjunto Regional Ajuchitlán, de dos guitarras sextas, tamborita y violín. Es una tradición que, según la revista, tiene más de un siglo.
El guitarrista Bardomiano Salgado, director del Conjunto Alfonso Salgado, lo llamó el último gran violinista de la Tierra Caliente. Su carrera tuvo reconocimientos tardíos pero constantes:
- En 2008, el entonces CONACULTA incluyó a su grupo en el disco Sones compartidos, junto a músicos de la Huasteca y el Sotavento.
- En 2011 recibió una beca vitalicia por más de 70 años de tocar música tradicional de Tierra Caliente.
- En 2016 se presentó en la Fonoteca Nacional, donde su música quedó grabada y disponible al público, y en el Festival Huellas de Pátzcuaro, Michoacán, donde lo ovacionaron de pie.
- En marzo de 2017, la UNAM Campus Morelia le rindió homenaje.
La música de muertos que volvió a sonar
El capítulo que mejor le queda a estas fechas es otro. En 2015 murió Petra, su esposa por más de 50 años. Después de eso, cuenta Generación Anáhuac, El Palillo retomó la "música de muertos", un repertorio fúnebre que llevaba más de tres décadas sin tocarse en la Tierra Caliente. Durante años también tocó, sin cobrar, la música religiosa de las fiestas patronales.
El Palillo murió el 6 de enero de 2018 en Ajuchitlán, en su casa. Dejó un aprendiz, Alejandro Sánchez, joven músico del pueblo, que podría continuar el Conjunto Regional Ajuchitlán. Dejó también dos discos grabados por iniciativa del doctor Galileo Cambrón Figueroa, que, según la revista, seguían sin publicarse por falta de fondos.
El homenaje que lleva el nombre de Reynoso
Las dos historias se cruzan en un mismo homenaje. En enero de 2008, un año después de la muerte de Reynoso, el Centro Nacional de las Artes, en la Ciudad de México, realizó el primer Homenaje a los Músicos de Tierra Caliente "Juan Reynoso", según Generación Anáhuac. El maestro de Santo Domingo le dio nombre a la tradición, y El Palillo la siguió tocando una década más.
Para quienes crecieron con esta música de este lado de la frontera, los nombres sirven como punto de partida: "El Guachito", "Santo Domingo", el Conjunto Regional Ajuchitlán y las grabaciones de la Fonoteca Nacional.
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