Fotografía del jueves 23 de julio de 2015 del conductor de radio Oswaldo Díaz mientras graba el programa de radio "El Show de Erazno y La Chokolata" en Los Ángeles. (Foto AP/Damian Dovarganes)

LOS ÁNGELES (AP) — En las tardes de lunes a viernes, muchos inmigrantes que viven en Estados Unidos y que suspiran por las parejas que dejaron en América Latina sintonizan el programa de radio de Oswaldo Díaz. El programa en español recibe las llamadas de carpinteros y estibadores, madres trabajadoras y profesionales jóvenes que se preguntan si la esposa que dejaron en México o el marido deportado sigue siendo fiel a pesar de meses o años de distancia.

“Ha llegado el momento”, afirma Díaz, de 33 años, con voz profunda y con tono de autoridad. “Quitémonos la duda. Pongamos a prueba la fidelidad de su pareja”.

Cambiando su voz a un tono agudo, Díaz da vida a “La Chokolata”, un personaje que recibe las llamadas de los radioescuchas enamorados que tienen dudas sobre la fidelidad de sus parejas o pretendientes que conocen por Facebook. Entonces él les llama y les hace creer que es un empleado de una empresa nueva que ofrece enviar gratuitamente una caja de bombones a “alguien especial”.

La pregunta que viene entonces es: ¿La enviará a su pareja o a alguien más? ¿Dirá que no hay nadie especial?

“Quiero ver si todavía me quiere”, dijo un hombre que solo se identificó como Felipe y que no ha visto a su esposa en cinco años. “Es para ver si todavía piensa en mí”.

Más de dos millones de personas en Estados Unidos sintonizan el programa de Entravision y que ofrece un vistazo único a los amores de los inmigrantes.

“El Show de Erazno y la Chokolata” cuenta con muchos de los elementos básicos de un programa de variedad del tipo de “Sábado Gigante”: Un episodio reciente incluyó titulares divertidos de México (“Chivo ataca a doña Maura. Lo van a hacer barbacoa); una entrevista con “Madonna Boy”, un hombre que se ha hecho más de 10 cirugías para parecerse a la estrella del pop; y consejos de la sexóloga Elvia Contreras.

Pero el segmento del programa sobre el amor, “El Chokolatazo”, es el que tiene más éxito: en más de 10 años de hacer el show, Díaz ha sido testigo de propuestas de matrimonio, reconciliaciones conmovedoras y el fin de relaciones.

“A veces me siento mal”, dijo Díaz. “No tengo el poder de hacer que la gente diga cosas que no quisieron decir”.

Son historias que Díaz conoce bien.

Díaz creció en el estado mexicano de Michoacán, donde cada año veía partir a su padre a Estados Unidos para trabajar durante varios meses. Díaz emigró a California cuando era adolescente y trabajó en cultivos de brócoli y en jardinería antes de que su habilidad para imitar voces le hiciera conseguir un trabajo en la radio.

“Las personas dicen que no han visto a su esposo o a su esposa en dos o tres años y uno empieza a pensar el resto”, dijo Díaz. “La semana laboral se siente normal porque todo el mundo está ocupado, pero luego viene el fin de semana y te das cuenta de que hay mujeres con sus maridos y mi mamá estaba sola”.

Díaz tuvo la idea de “El Chokolatazo” después de escuchar a Ryan Seacrest hacer algo similar en su programa de radio y que implicaba el envío de un ramo de rosas. El locutor creyó entonces que el concepto funcionaría bien con los dramas de la vida real de los inmigrantes que escuchan su programa.

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