(NBAmaniacs). 9 marzo – Era un trámite a estas alturas, pero la visita de los Kings a San Antonio sirvió al equipo de Gregg Popovich para alcanzar 50 victorias en temporada regular por 18º año consecutivo, un hito único en la NBA. Pero, de paso, los Spurs lograron un hito nunca visto en la larga y exitosa era de Popovich al frente: remontar 28 puntos de desventaja. Incluso sin Kawhi Leonard, San Antonio acabó recuperándose tras un mal comienzo para imponerse por 114-104.

Principio extraño

Ante un complicado back-to-back con final en Oklahoma City, Gregg Popovich (quien dirigió con vendas en la cara, algo que no tuvo explicación por parte del equipo) decidió recuperar su política de descansos a jugadores importantes, reservando a Kawhi Leonard y LaMarcus Aldridge.

Sin dos referencias vitales en su ataque, los Spurs quedaron superados por unos Kings más energéticos de salida. Los primeros 20 minutos fueron una pesadilla para San Antonio, llegando a ir 28 puntos abajo ante un rival teóricamente inferior incluso ante las bajas.

Cuestión de veteranos

Tyreke Evans recordó al de sus mejores momentos con los Kings desde el principio, anotando 13 de sus 26 puntos (con 9/13 en tiros de campo) en el primer cuarto. En el relativo caos de San Antonio, incapaz de encontrar un referente ofensivo fiable, Sacramento se encontró a mediados del tercer cuarto con una asombrosa ventaja de 28 puntos, algo impensable antes de conocerse los descansos de Leonard y Aldridge.

Pero San Antonio se agarró a sus veteranos para creer en la mayor remontada de la temporada 2016-17 y de los 20 años de Gregg Popovich como entrenador del equipo. Manu Ginóbili (19 puntos), David Lee (18 y 10 rebotes) y Patty Mills (17 puntos y 10 asistencias) se echaron el equipo a la espalda frente a unos Kings desorientados más allá de Tyreke Evans y de buenas apariciones del bisoño Skal Labissiere (15 puntos y 6 rebotes).

Fortaleza de ley

Al final, el equipo que acabó sintiéndose derrotado fue el que rozó los 30 puntos de diferencia. Los Spurs consolidaron con solvencia su triunfo mientras su rival bajaba los brazos. La oportunidad de sacar una brillante victoria en una cancha como la de San Antonio se esfumó. El equipo tejano, incluso sin sus mejores jugadores ofensivos, fue tan fuerte mentalmente como lo ha sido en sus dos últimas décadas de excelencia.

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