La salerosa figura de una jovencita de Huetamo que la mañana del viernes cruzaba el mercado sobre ruedas entre las calles de Salvador Alcaraz y Lázaro Cárdenas, nos a despertó la curiosidad dado que atado a un collar la seguía presuroso un pequeño tejón, y a solicitud nuestra aceptó posar con él, y explicar por ejemplo el tipo de alimentación y cuidados que requiere ese especial ejemplar que le fuera regalado por algún familiar proveniente de la zona rural montañosa de Huetamo.Come de todo, desde verduras y frutas, hasta dulces y golosinas, es muy gracioso y juguetón y por eso se convirtió en mi mascota favorita, señaló la joven estudiante que dejó entrever que es esmerado el trato y atención que le brinda a su tejoncito, mientras la curiosidad de los paseantes era de resaltar, pero que ya no extraña, en razón de que hay gente que tiene en casa una iguana, un cotorro, una araña, un halcón, águila y hasta ejemplares de pez sapo que atrapan en el balsas y que resguardan en pilas y albercas.

Sin embargo, nada se compara con el caso de los periquitos marceños, llamados a sí por que en ese mes es cuando nacen y desde las montañas altas de Achímaro, el cerro de Turitzio, las fronteras con Atijo y otros puntos los traen de manera furtiva hasta el mercado de Huetamo donde se venden por docenas en precios que van de los 200 a los 500 pesos, con la gracia de que vienen sin plumas y enseguida aprenden cuanta palabra se les enseña y repite.

Otro tanto son los ya casi extintos loros y las guacamayas, otra especie de mascotas parlanchinas y juguetonas, con la ventaja de que un cotorro se da el lujo de silbar canciones y no falta el himno nacional, palabras altisonantes, mentadas de madre y chuleadas a las mujeres guapas, y con una vida longeva que llega a los cien años, lo que les permite sobrevivir en muchos casos a sus propios dueños, pero también hay cuiniques, arañas, las güilotas canadienses, víboras, culebras y otras especies.

Existen en las remotas rancherías gentes que crían ejemplares de venados que se pierden en los parajes, lo mismo que urracas y paitas, gavilanes y águilas, y se cuenta que existen en las montañas de Huetamo manadas de jabalíes que en su desesperanza por no encontrar alimentos, no les importa entrar a sembradíos de calabazas y otros productos del campo, y en este año no faltó un ejemplar de puma que fue tiroteado por cazadores que lo sacrificaron en razón de que les mataba crías de becerros, a los que solo les comen la lengua.

Por fortuna, en breve se dará a conocer en Huetamo por parte del Ayuntamiento un nuevo reglamento ecológico que se aplicará en defensa de todas las especies ya señaladas, y que es una iniciativa del joven biólogo Jonthan Hernández, el mismo que acaba de abrir apoyado por la alcaldesa Santana Pineda la primera reserva ecológica municipal que conoce Huetamo, lo que servirá para que en el futuro especies como el camaleón, el monstruo de Gila y las iguanas se sigan reproduciendo en su entorno natural.

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