Un condado de Illinois tiene un considerable sector de su población sin seguro de salud, particularmente entre obreros inmigrantes de México y la comunidad ultrarreligiosa amish, lo que presenta un desafío para la iniciativa del gobierno de Barack Obama de facilitarle cobertura a toda la nación.

El condado de Douglas, y en particular la zona alrededor de Arthur, está en el medio de una región dominada por la secta amish, una comunidad fundada en la década de 1860. Más de 2.300 de los habitantes aquí son amish, casi el 12% de la población, y los amish, por tradición religiosa, se niegan a usar seguro médico.

Douglas también tiene una sustanciosa población hispana, poco menos del 6%. Y en promedio, los hispanos en Estados Unidos tienen menos probabilidad de tener seguro de salud que la población en general, según cifras del censo.

“Vemos mucha gente entrar cada día que no tiene seguro médico, pero que si lo tuviera, podríamos atenderlos mejor”, declaró Susan Hays, directora de enfermería del departamento de salud del condado Douglas.

Ante la iniciativa del gobierno de Obama, millones de estadounidenses que carecen de seguro de salud están evaluando la posibilidad de sumarse al plan oficial. La proporción varía de lugar en lugar, incluso dentro de un mismo estado o una misma región.

En Illinois, 1,8 millones de habitantes carecen de ese seguro, el 14% de la población, según cifras del censo del 2012 y el 2013. Es una cifra en el medio del rango según los estados; Texas es el más alto con 24%.

El condado de Cook tiene la mayor tasa de gente adulta sin seguro médico en Illinois, con 18,8%, según cifras del censo del 2011, la más reciente que está disponible. La menor es en el condado de Monroe, con 8,2%.

Por lo general, las personas sin seguro de salud son adultos menores de 65 años. Muchos son inmigrantes, según Rob Paral, un demógrafo en Chicago, y muchos son pobres que trabajan, es decir, ganan demasiado para poder ser aceptados en el Medicaid —programa gubernamental de salud para los pobres— u otros programas asistenciales, pero no tienen suficiente para pagarse un seguro médico.

En Arcola, un poblado de 2.700 habitantes, vive gran parte de la población hispana que suma 1.178 personas, más de una cuarta parte de la población total, según cifras del censo. Como contraste, en los condados vecinos la población latina no pasa del 1%.

Inmigrantes del norte de México comenzaron a venir en la década de 1960 para trabajar en fábricas de escobas, dijo Tim Flavin, director del Centro Comunitario Mi Raza. La mayoría de esos negocios han cerrado, pero los inmigrantes se han quedado y han conseguido otros empleos.

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