El secretario de Agricultura de Estados Unidos, Tom Vilsack, sostuvo que la reforma migratoria es clave para la economía de Estados Unidos, porque tendría el efecto de estabilizar la mano de obra agrícola.

Vilsack, el único miembro del gabinete del presidente Barack Obama que visitó a un grupo de activistas que el martes pasado inició una huelga de hambre en demanda una reforma migratoria, señaló que hay incertidumbre sobre la situación actual de la fuerza laboral en el campo estadunidense.

“(La reforma migratoria) Nos proveería una fuerza de trabajo de casi 600 mil a 700 mil personas”, dijo el ex gobernador del agrícola estado de Iowa en entrevista con Notimex.

“Crearía un sistema de trabajadores huéspedes operativo que nos permitiría calibrar el número de personas trabajando en agricultura para que no tengamos ni demasiados ni escasos”, señaló.

La iniciativa de ley S744, aprobada por el Senado en junio pasado, incluye dos programas específicos para la agricultura negociados por el Sindicato de Trabajadores Agrícolas (UAW), empleadores y legisladores demócratas y republicanos.

El primer programa crea una “Tarjeta Azul” que permite a los trabajadores del campo, la abrumadora mayoría de ellos de origen mexicano, con una ruta a la ciudadanía si se mantienen trabajando en esa actividad hace cinco años.

El segundo programa, que remplazaría al actual programa de trabajo temporal H2A, establecería visas futuras de trabajo temporal W-3 y W-4 para extranjeros reclutados por empleadores agrícolas.

“Crearía un marco y una estructura para salarios y condiciones laborales que aseguraría un trato justo tanto para los granjeros como los trabajadores”, dijo Vilsack.

El secretario de Agricultura lamentó que Estados Unidos padezca en este momento una situación de incertidumbre de la fuerza laboral que está limitado el crecimiento de los granjeros.

“Se están mudando a otros países donde no están cosechando tanto como cultivan, todo lo cual es desafortunado”, señaló.

Vilsack defendió la iniciativa de reforma migratoria que incluye una ruta a la ciudadanía para millones de inmigrantes indocumentados, incluidos los trabajadores agrícolas, la mayoría de origen mexicano.

“Es importante que haya una ruta a la ciudadanía, porque hablamos de una fuerza laboral permanente o de personas que han estado aquí por un periodo largo, muchos de los cuales tienen familias que quieren ser parte de este país”, dijo.

Sin embargo, señaló que la ciudadanía debe ser “merecida” de tal forma que los inmigrantes indocumentados paguen impuestos y multas como reconocimiento de que entraron al país de manera inapropiada.

“Tienen que reconocerlo, no vamos a encarcelar a todos, así que se pagan una multa, los impuestos, se aprende el idioma y se coloca uno al final de la fila, ese es un camino ganado, no un pase libre”, dijo.

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