En esta imagen del 2 de octubre de 2015, el presidente Barack Obama habla durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca. Los estadounidenses han criticado la postura de Obama en su combate contra el grupo Estado Islámico, según una encuesta de Associated Press-Gfk que también reveleó pesimismo sobre el panorma de Estados Unidos en Afganistan e incertidumbre sobre el plan de Obama de dejar miles de tropas en aquel país cuando deje su gobierno. (Foto AP/Andrew Harnik, Archivo)

(AP) — Los estadounidenses no están de acuerdo con la postura del presidente Barack Obama en su lucha contra el grupo Estado Islámico, reveló una encuesta de Associated Press-GfK, en la que también se encontró un profundo pesimismo ante las posibilidades de éxito de Estados Unidos en Afganistán e incertidumbre sobre el plan del presidente de dejar a miles de tropas en aquel país después de que finalice su mandato.

Más de 6 de cada 10 rechazan el manejo de Obama ante la amenaza que representa el grupo terrorista en Irak y Siria, donde el mandatario ha ido aumentando el papel del ejército estadounidense en un intento por salir de un estancamiento. El apoyo a su postura mantuvo una trayectoria descendente desde que Estados Unidos formó una coalición para combatir al grupo extremista a finales de 2015. En septiembre pasado, los estadounidenses estaban divididos, sin embargo, la desaprobación se ha incrementado en 8% desde enero.

Esas preocupaciones reflejan una extensa inquietud sobre el manejo de Obama en política exterior, que recibió la aprobación de solo 40% de los estadounidenses encuestados. Dicha preocupación se da en un momento en el que Obama lucha para demostrar progreso en Medio Oriente, donde esperaba desentrañar el ejército luego de más de una década de guerra, aunque posiblemente deje tres conflictos armados vigentes una vez que finalice su gobierno en 2017.

Sus críticos incluyen a los que sienten que incumplió su promesa al mantener a las tropas estadounidenses fuera de combate en Irak y Siria, y quienes argumentan todo lo contrario: Que Obama busca medidas a media para poner en riesgo a las tropas estadounidenses, que son muy pocas para marcar una diferencia.

“Literalmente, el Estado Islámico se ríe de nuestro presidente”, dijo Donald Hammond, un policía retirado y de postura republicana en Brooklyn, Ohio. Acusó a Obama de atarle las manos al ejército por preocupación ante posibles bajas estadounidenses. “Si nos vamos a comprometer a luchar, se requiere de un compromiso serio y dejar de jugar a medias”.

Patty Watson, una demócrata de Portland, Oregon, ve las cosas de otra manera. “Me preocupa que estamos siendo llevados a un atolladero que parece no tener final”, dijo Watson, de 54 años, quien siente que Obama hace su mejor esfuerzo por confrontar la amenaza, pero le preocupa que lleve una estrategia en la que Estados Unidos “sea la única fuerza en dicha resolución”.

La encuesta AP-GfK fue realizada previa al anuncio de Obama la semana pasada de que 50 comandos serán enviados al norte de Siria, la primera vez que Estados Unidos ha enviado fuerzas abiertamente a la nación. Pero el movimiento reflejó inquietud que ha crecido considerablemente luego de que el presidente incrementara el número de tropas en Irak y reevaluara su postura contra el grupo islamista, incluso poniendo fin a una campaña para entrenar rebeldes sirios.

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