La mayoría de los estadounidenses apoya que el Estado cree un camino a la ciudadanía para los 11,7 millones de inmigrantes indocumentados que vive en el país, según una encuesta publicada hoy por la prensa.

El estudio, de la organización no partidista Public Religion Research Institute y difundida por el New York Times, registra que el 63% de los consultados apoya crear una vía de solución de ese tipo para los inmigrantes indocumentados, mientras un 14% prefiere que opten a la residencia legal sin opción a ser ciudadanos.

El sondeo, citado por la agencia de noticias EFE, indica que un 73% de los votantes demócratas está a favor de una vía a la ciudadanía para los 11,7 millones de inmigrantes indocumentados, al igual que un 60% de los republicanos y un 57% de los independientes.

Para la elaboración del informe se realizaron consultas en los estados de Arizona, Florida y Ohio entre el 6 y el 10 de noviembre.

En junio pasado, el Senado aprobó un proyecto de ley bipartidista para una reforma migratoria que incluye una vía para obtener la ciudadanía en unos 13 años con requisitos como el pago de impuestos atrasados y pasar exámenes de inglés y de antecedentes penales.

De acuerdo con el estudio, siete de cada diez estadounidenses consideran esa espera de 13 años para obtener la ciudadanía demasiado larga, frente al 24% que la ve justa.

Se da además la circunstancia de que la que el New York Times denomina “sólida” mayoría que apoya la vía a la ciudadanía permaneció invariable durante todo el año, ya que también en marzo y en agosto el 63% de los encuestados dijo apoyar esta opción, calificada por Obama como requisito indispensable de cualquier propuesta de ley migratoria que llegue a su mesa.

Los resultados se dan a conocer el mismo día que el presidente, Barack Obama, tiene previsto dar un discurso en un centro recreativo dedicado a la comunidad china en San Francisco para enfatizar la necesidad de aprobar cuanto antes la reforma migratoria.

La semana pasada Obama dijo estar dispuesto a que la reforma sea aprobada por partes, “con tal de que todas ellas sean ratificadas”, y no de un modo integral como el proyecto del Senado.

La decisión de Obama, que hasta ahora se había opuesto tajantemente a esa opción, supone un giro en su estrategia con la intención de forzar a los republicanos a dar un paso al frente.

El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, se mostró “alentado” por ese anuncio de Obama, ya que, a su juicio, “la única manera” de que el esfuerzo legislativo para la reforma no fracase es encarar las cuestiones “una por una”.

El tiempo es el gran enemigo de esta reforma migratoria. Muchos analistas coinciden en que si no se logra un paso definitivo antes de que acabe el año o como muy tarde en las primeras semanas del próximo, los esfuerzos volverán a fracasar.

Esto es porque las elecciones parlamentarias de noviembre de 2014 pondrán probablemente un freno a las discusiones sobre un tema que sigue generando un alto rechazo sobre todo entre los sectores más conservadores.

El problema es que apenas quedan un puñado de días laborables en este Congreso y que el presidente de la Cámara de Representantes y líder republicano en el Capitolio, John Boehner, no ha emprendido aún ninguna acción concreta para llevar al pleno de la cámara baja la discusión de alguna propuesta migratoria.

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