ECATEPEC, Méx.- David Bustos López está en shock aún. En un instante su vida cambió para siempre. Perdió a 17 familiares, 14 del lado materno y 3 del paterno. Nada será igual.

“No nos acoplamos a nuestra realidad, simplemente dejamos pasar el tiempo pero no despertamos de esta largo sueño”, dijo.

La explosión de una pipa de gas el 7 de mayo en San Pedro Xalostoc fue implacable con los suyos, de las 25 personas que hasta ahora han fallecido 17 pertenecían a su familia. Pero otros tres de sus parientes están internados en hospitales: su tía Domitila López Cedillo y sus primos Edgar y Nancy.

De su tía, las expectativas médicas no son muy halagüeñas. A sus primos los reportan estables.

“Están todos mis familiares muy deprimidos, el ambiente está muy pesado, no se asimila todo esto, fue en un instante que nos cambió la vida a todos, quisiéramos que no hubiera pasado, pero es la realidad. Perder a tanta familia no se lo deseo a nadie”, expresó.

El estado emocional de los que sobrevivieron al siniestro está muy dañado. Hace dos días llovió muy fuerte en esa zona de Ecatepec y los truenos los aterraron.

“Nos levantamos despavoridos con el corazón latiendo fuerte porque pensamos que otra vez había pasado algo malo”, narró. Sus familiares han recibido la ayuda oficial prometida, pero dice que ni con todo el oro del mundo podrán recuperar a los que ya fallecieron.

Hasta este jueves cuatro casas que resultaron dañadas por la onda expansiva de la pipa que explotó han sido demolidas. Una de ellas es la que está en la avenida Las Torres, donde cayó el cilindro que voló más de 100 metros de la autopista México-Pachuca, luego de que explotó la pipa.

En ese inmueble murieron cuatro personas que integraban la familia Silva Torres. Néstor Josué y su esposa Leticia, así como sus hijos Tamara y Johan, de 12 y 8 años.

Desde el martes empezó la demolición y los trabajadores de la empresa que contrató el gobierno del Estado de México calculan que este fin de semana terminarán los trabajos. Cuando eso suceda iniciará la construcción del inmueble.

En la cerrada Cuauhtémoc, donde se presentaron los mayores daños, personal de la Secretaría de Agua y Obras del Estado de México realizaban estudios topográficos en las casas dañadas. Aún no se determina si el inmueble de tres niveles donde murieron en el momento de la explosión 11 personas, será derriba.

Los niños que viven cerca de la zona del siniestro son los que han expresado sus temores, tienen miedo de que se repita otro accidente.

La directora del prescolar “Rosaura Zapata”, Rosalba Muciño, dijo que en ese plantel dos de los pequeños son los más asustados, por lo que los profesores han tratado el tema para decirles qué hacer en caso de un accidente. A ese jardín de niños acude Felipe, un menor que aún se encuentra internado por las heridas que sufrió el 7 de mayo.

Sus compañeros le escriben cartas para decirle que lo extrañan y que se recupere pronto para que regrese a clases.

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